
Cada año, el 17 de abril, celebramos el Día de los Presxs Palestinxs, el día internacional de acción y lucha por la liberación de lxs presas y presos palestinos, que se conmemora desde 1974 como una jornada para exigir la liberación de lxs palestinxs encarceladxs y rendir homenaje a su papel protagonista en la resistencia y la lucha revolucionaria por la liberación de Palestina, desde el río hasta el mar. Este año, el 17 de abril de 2026, el Día de lxs Presxs Palestinxs reviste una urgencia y una importancia especiales para la movilización mundial, ya que lxs presxs palestinxs se enfrentan a las formas más extremas de tortura y aislamiento dentro de las cárceles sionistas, así como a la nueva «Ley de Ejecución de Presxs» promulgada por el gobierno abiertamente fascista de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich del régimen sionista.
Como Red de Solidaridad con los Presos y las Presas Palestinas Samidoun, reiteramos el llamamiento a la acción desde el momento de la aprobación de esta infame legislación, e instamos a todxs lxs palestinox y árabes, a las organizaciones comunitarias, a los partidos políticos, a los movimientos sociales, a los sindicatos y a las personas de conciencia a participar ampliamente en manifestaciones, protestas, movilizaciones y acciones que conmemoren el Día de lxs Presxs Palestinxs. Es el momento de globalizar la intifada, de salir a las calles en movilizaciones masivas y acciones directas, de levantarnos por lxs presos, que sacrifican su libertad y sus vidas por la liberación de Palestina y la defensa de la humanidad. Es nuestra responsabilidad organizarnos y actuar para salvar las vidas de lxs presxs y liberarles de los horrores del cautiverio no solo en Palestino, si no en todo el mundo.
Actualmente hay más de 9.600 presxs palestinxs en las cárceles sionistas, entre ellxs 350 niños, 86 mujeres y más de 3.500 sometidxs a «detención administrativa», es decir, encarceladxs sin cargos ni juicio, en régimen renovable indefinidamente. Hay al menos 1.250 palestinxs secuestradxs en Gaza y encarceladxs por la ocupación, y más de 21 libaneses secuestrados en el Líbano y recluidos en las cárceles de la ocupación. Se han identificado al menos 89 presos palestinos martirizados dentro de las prisiones de la ocupación desde el 7 de octubre de 2023, desde la Inundación de Al-Aqsa y la intensificación del genocidio sionista en Palestina, entre los 326 mártires del movimiento de presos palestinos desde 1967. La ocupación sigue reteniendo los cuerpos de los mártires tras su muerte; sigue reteniendo los cuerpos de más de 766 mártires, incluidos 97 de los mártires del movimiento de presos palestinos.
Lxs presxs recluidxs en las cárceles del régimen de ocupación se enfrentan a una rutina diaria de hambre, tortura, malos tratos, desatención médica y negligencia: lo que, en realidad, constituye un genocidio continuo entre rejas. Lxs presxs palestinxs en las cárceles de la ocupación sufren agresiones físicas, psicológicas y sexuales, violaciones, palizas y torturas de forma habitual, especialmente —aunque no solo— durante los interrogatorios. En particular, los palestinos de Gaza han sido sometidos a algunas de las formas más extremas de abuso en los infames campos militares de la ocupación, como Sde Teiman.
Incluso los esfuerzos más limitados para hacer responsables a los soldados sionistas y a los guardias de prisiones de sus crímenes contra lxs palestinxs han sido barridos de un plumazo; los infames disturbios por el «derecho a violar», que defendían a los soldados que violaban a los presos en Sde Teiman, fueron seguidos por la conversión de los perpetradores en celebridades, que recibieron una disculpa del criminal de guerra Israel Katz y fueron recibidos de vuelta para continuar sus crímenes contra los palestinos como soldados de ocupación armados. A lxs presxs palestinxs se les ha negado el derecho a recibir visitas de sus familiares durante casi tres años, y sus visitas legales suelen ser censuradas, restringidas y denegadas, al tiempo que se les prohíbe el acceso a material básico para comunicarse y escribir, en un intento de aislar por completo a lxs palestinxs encarceladxs de su pueblo y del mundo.
Es en este contexto en el que la «Ley de ejecución de presos» fue aprobada por la Knesset sionista el 30 de marzo, mientras Ben-Gvir y sus secuaces lo celebraban con imágenes de sogas y descorchando botellas de champán en el hemiciclo parlamentario. En resumen, la ley es, en esencia, un intento de legitimar el genocidio sionista en curso tras las rejas y de aplicar la política de asesinatos «israelí», que durante mucho tiempo ha sido una pieza clave de su ataque contra la resistencia palestina y las fuerzas de resistencia regionales, directamente al movimiento de los presos. El encarcelamiento y el asesinato han sido dos de las principales herramientas coloniales desplegadas por la entidad sionista en un intento de desarraigar la resistencia y reprimir el movimiento por la libertad y la liberación; esta ley las combina directamente, de una manera claramente heredada del mandato colonial británico, cuando este tampoco logró aplastar al pueblo palestino y su resistencia.
La «Ley de Ejecución» es descaradamente racista y fundamentalmente ilegítima; es el pueblo palestino quien tiene derecho a resistir al colonizador y al ocupante, incluso y especialmente a través de la lucha armada. Esta ley, al igual que el ataque genocida contra Gaza y los alborotos de los colonos en Cisjordania y Jerusalén, refleja la naturaleza fundamental del sionismo y de la entidad sionista como un proyecto colonial racista e ilegítimo. Por supuesto, las potencias imperialistas, encabezadas por Estados Unidos, son también plenamente responsables de la «Ley de Ejecución» y de la campaña de genocidio y asesinatos en curso, al proporcionar a la entidad sionista ayuda militar, apoyo y comercio continuos, cooperación en materia de inteligencia, y el encarcelamiento y la represión de las comunidades palestinas y de las acciones de solidaridad con Palestina dentro del núcleo imperialista.
La «Ley de Ejecución» también pretende golpear a lxs presxs palestixos por el papel que desempeñan en el seno de la lucha de liberación palestina, como líderes de la Resistencia y de la Revolución Palestina. Al pretender prohibir los intercambios de presxs, su objetivo es eliminar el mecanismo más fiable y valioso para la liberación de lxs presxs palestinxs: la acción de la resistencia para lograr dicho intercambio. Sin embargo, esto también pone de manifiesto no solo la brutalidad y la inhumanidad, sino también la desesperación de la entidad sionista, incapaz de doblegar la resistencia ni en sus prisiones ni en la asediada Franja de Gaza. Marwan Barghouti, Abdullah Barghouti, Ahmad Sa’adat, Ibrahim Hamed, Hassan Salameh, Jamal Abu al-Haija, Muhannad Shreim, Anas Jaradat y todos los líderes del movimiento de presos siguen siendo un punto de referencia para la lucha en su conjunto, y la ocupación está aterrorizada por su papel e impacto. Los presos palestinos son los samidoun —cuya firmeza es un ejemplo de movilización, organización y determinación para el mundo—. Es por esta razón por la que se ha negado a liberarlos en cualquier intercambio de prisionerxs, y está intentando impedir el surgimiento de nuevxs líderes de este tipo mediante su ejecución inmediata. Son líderes del movimiento de liberación palestino, de la causa árabe, del frente islámico de lucha y del movimiento antiimperialista internacional —de todos los pueblos libres del mundo.
Dentro de las cárceles sionistas, los presxs palestinxs siguen organizándose y resistiéndose, formándose a sí mismxs y entre ellxs, escribiendo y reflexionando, elaborando estrategias y planificando un futuro libre. A pesar de los crímenes, la tortura y los abusos, el movimiento de presxs palestinxs se asegura de que ningúnx presx se quede solo a la hora de enfrentarse al enemigo asesino. El régimen «israelí» busca sin descanso abolir todo lo que los presos palestinos han construido por sí mismos, pero es incapaz de sacudir el núcleo de determinación y compromiso que permite al movimiento sobrevivir y perpetuarse.
El encarcelamiento, como arma colonial, se dirige contra todas las personas que forman parte de la resistencia. Cabe destacar que hay al menos 21 prisioneros libaneses en las cárceles de la ocupación, incluidos los detenidos antes del alto el fuego de noviembre de 2024 y los secuestrados en los 15 meses posteriores. A lo largo de los últimos 45 días de resistencia en el Líbano frente al ataque genocida sionista, la liberación de los presos es, junto con la liberación del sur, un objetivo primordial de la Resistencia en la defensa del Líbano. El logro de una victoria táctica de la Resistencia, con el alto el fuego en el Líbano que comienza hoy, 17 de abril, es también un logro para los libaneses encarcelados. Están encarcelados, junto a sus hermanos y hermanas palestinos, en la infame sección subterránea de Rakevet de la prisión de Ramle, a pesar de que el Estado libanés ha abandonado en gran medida sus responsabilidades para con sus ciudadanos encarcelados, mientras sus familias y la Resistencia luchan por su liberación. La complicidad imperialista internacional y la participación directa en los ataques sionistas contra el Líbano, así como los intentos de desarmar a la Resistencia, constituyen también una complicidad total en el encarcelamiento y el secuestro de los prisioneros libaneses.
Estas mismas potencias imperialistas, entre ellas Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Austria y otras, no solo siguen suministrando a la entidad sionista armas, armamento, información de inteligencia y apoyo diplomático y político, sino que también continúan reprimiendo y persiguiendo al movimiento palestino y a la resistencia legítima, incluso mediante el encarcelamiento. Todos estos países están encarcelando tanto a palestinxs en el exilio por su supuesta participación en la lucha —ya sea apoyando la resistencia en su patria, recaudando fondos para la ayuda y asistencia caritativas al pueblo palestino o participando en manifestaciones y movilizaciones— como a presos y presas por Palestina, personas libres de todo el mundo que se enfrentan al encarcelamiento y la represión por negarse a abandonar Palestina al genocidio sionista-imperialista. En los últimos días, Ahmad Salem, un refugiado palestino del campo de Baddawi en el Líbano, fue condenado a cuatro años y medio de prisión en Italia por tener vídeos de la resistencia en su teléfono; seis de lxs Filton 24 están siendo juzgadxs de nuevo, con sus sentencias sujetas a un «agravante por terrorismo» secreto que se oculta al jurado; y el líder de la comunidad palestina y exprisionero, encarcelado y maltratado cuando era niño, Salah Sarsour, ha sido secuestrado por el infame ICE en Estados Unidos.
El papel de los regímenes reaccionarios árabes como escudo del imperialismo y el sionismo también se ha hecho cada vez más evidente, especialmente en el contexto de la agresión estadounidense-sionista contra la República Islámica de Irán, así como del creciente movimiento de protesta que ha movilizado a miles de personas a las calles contra la «Ley de la Pena de Muerte». Decenas de palestinos han sido detenidos en Siria tras el estallido generalizado de protestas contra la entidad sionista, a pesar de que la mayoría de las protestas fueron organizadas por sirios, mientras que numerosos luchadores palestinos y árabes por la justicia permanecen encarcelados en Jordania, Egipto, Bahréin y Arabia Saudí. Los Emiratos Árabes Unidos hacen campaña abiertamente a favor de la destrucción de las organizaciones de resistencia palestinas, mientras que Kuwait lleva semanas encarcelando al periodista palestino-kuwaití-estadounidense Ahmad Shihab-Eldin por documentar los ataques iraníes contra bases militares estadounidenses en el país; es uno de los muchos kuwaitíes a quienes se les ha retirado repentinamente la ciudadanía en los últimos meses. Todas estas detenciones y represiones deben verse como lo que son: parte integrante de la normalización con la entidad sionista y parte del precio de albergar bases militares estadounidenses en los Estados árabes, donde sirven como fuente de desestabilización e injusticia para la población en su conjunto.
El papel de las fuerzas imperialistas en la represión no se limita a las detenciones y encarcelamientos directos; las sanciones, la criminalización y las «designaciones como terroristas» impuestas por Estados Unidos y Europa constituyen formas clave de ataque contra el movimiento de liberación palestino y la organización de la solidaridad con Palestina. Las sanciones no solo se utilizan para atacar y declarar la guerra a las economías independientes de los Estados que desafían al imperialismo, como Cuba, Venezuela y la República Islámica de Irán, sino que el uso cada vez mayor de sanciones contra personas y organizaciones sirve para aislar a los movimientos y organizaciones y sentar las bases para una represión aún más dura. Samidoun ha sido objeto de proscripción en Alemania y de sanciones por parte de Estados Unidos y Canadá bajo la designación de «terrorista» desde 2024, en lo que consideramos un intento de privar a lxs presxs palestinxs de una solidaridad activa, vocal y popular, así como de silenciar el apoyo visible a las fuerzas de resistencia palestinas, libanesas, yemeníes, iraquíes e iraníes.
Sin embargo, no estamos solxs; en los últimos meses y años, el Tesoro de EE. UU. ha intensificado el uso de las designaciones «SDGT» —del mismo tipo que se aplicó a Samidoun—, así como de sanciones adicionales contra organizaciones que cooperan con la Corte Penal Internacional para exigir responsabilidades a «Israel» por crímenes de guerra y genocidio. Europa es cómplice de estas sanciones; al tiempo que sancionaba al periodista Huseyin Dogru, Francia denegó el visado al director de Al-Haq y defensor palestino de los derechos humanos Shawan Jabarin tras las sanciones impuestas por Estados Unidos a Al-Haq por colaborar con la CPI. Italia detuvo a siete palestinos, entre ellos el líder comunitario Mohammed Hannoun, por su ayuda humanitaria de millones de euros a Gaza, el Líbano y Cisjordania, alegando como justificación tanto documentos militares «israelíes» dudosos (ahora declarados inadmisibles) como la existencia de sanciones estadounidenses.
Los presos palestinos liberados, desplazados de sus hogares, familias y tierras en la Palestina ocupada, siguen enfrentándose a duras injusticias; muchos países les han denegado la entrada, o se ven obligados a vivir en una especie de limbo legal. Lo más difícil, sin embargo, es el hecho de que el régimen sionista sigue negándoles la reunificación familiar, negándose a permitir que sus esposas e hijos salgan de la Palestina ocupada para reunirse con sus maridos y padres. Si se les permite salir, su partida está condicionada a su exilio forzoso y permanente de su patria.
Esta política estatal oficial de destrucción familiar ha impedido que muchos de los cientos de palestinxs que se encuentran en Egipto, Turquía, Malasia y otros lugares —liberados de largas condenas en el intercambio de Toufan al-Ahrar— se reúnan con sus queridas familias, y constituye una política de castigo colectivo y tortura psicológica continuados contra los presos liberados y sus familias. La entidad sionista también busca silenciar la voz de los presos liberados, intentando prohibir o clausurar eventos en todo el mundo en los que los presos liberados participan como oradores, en un intento de volver a imponerles el aislamiento, incluyendo los recientes ataques contra Masar Badil, y las secciones de Samidoun en todo el mundo.
En este Día de lxs Presxs Palestinxs, instamos a todos los movimientos por la justicia, a las comunidades palestinas y árabes en el exilio y en el shatat, a las organizaciones populares, a los partidos políticos, a los sindicatos y a los movimientos sociales a que actúen, mediante protestas, manifestaciones, acciones directas y movilizaciones masivas, por la liberación de lxs presxs palestinxs —parte integrante de la liberación de Palestina desde el río hasta el mar—. Dada la urgencia del momento y la necesidad de derogar la ley de la pena de muerte, es el momento de tomarse en serio el lema «Globalizar la Intifada» y de intensificar la acción en favor de lxs presxs, de la resistencia, de Palestina y de todos los pueblos de la región.
Instamos a que estas acciones se combinen con las iniciativas mediáticas y de propaganda más visibles para poner de relieve las luchas de lxs presxs palestinxs tanto dentro como fuera de Palestina, y para dar a conocer las historias de los líderes de la resistencia, lxs trabajadorxs sanitarixs, lxs periodistas, lxs estudiantes, lxs padres y madres y lxs trabajadorxs que se encuentran en las cárceles sionistas. Instamos a todxs a apoyar activamente las numerosas campañas y llamamientos a la acción en favor de lxs presxs que están cobrando fuerza a nivel internacional, entre ellas la campaña «Dismantle Damon» para liberar a las mujeres palestinas, la campaña «Free Palestinian Students» que tiende un puente entre el movimiento estudiantil mundial y lxs estudiantes palestinxs que se enfrentan a la ocupación, la campaña «Free Lebanese Prisoners», la campaña «Save Palestinian Prisoners», así como las campañas para defender a lxs presxs palestinxs en el shatat y a los presos y presas por Palestina. Comités de defensa y apoyo, como los de Tarek Bazrouk, Salah Sarsour y Jakhi McCray en EE. UU., o los de Ahmad Salem, Anan Yaeesh, Mohammed Hannoun, Raed Dawoud, Yaser Elasaly y Riyad Albustanji en Italia, la campaña «Liberez Ali» en Francia, las campañas «Filton 24» y «Brize Norton 5» en Gran Bretaña, lxs «Ulm 5» en Alemania y muchas más, están realizando una labor de vital importancia para impulsar el movimiento y apoyar a sus presxs.
Instamos a todxs a intensificar los esfuerzos para poner fin a las sanciones impuestas a grupos, personas y Estados que se oponen al imperialismo liderado por Estados Unidos, así como para acabar con las «calificaciones de terroristas» y la proscripción de las organizaciones de resistencia en toda la región, y de las campañas activistas en el núcleo imperialista, como Palestine Action y Samidoun. Este es el momento de unirnos en torno a la resistencia, desde Palestina hasta el Líbano, Irak, Yemen e Irán, y de hacer frente a los sistemas de sanciones y designaciones que pretenden criminalizar no solo a la resistencia, sino incluso el apoyo expreso a su legítima lucha por la liberación. Desde Hamás hasta Hezbolá, la Yihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, Ansar Allah, múltiples organizaciones de resistencia iraquíes e incluso el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán —una institución estatal—, las potencias imperialistas utilizan las «designaciones como terroristas» contra todas las fuerzas que desafían su dominación, explotación y saqueo como otra arma de guerra contra la Resistencia y los pueblos del mundo.
Es fundamental derogar la «Ley de Ejecución», romper el aislamiento impuesto a lxs presxs e imponer la rendición de cuentas popular mediante la acción directa y la movilización, así como mediante todos los esfuerzos posibles para exigir la rendición de cuentas legal y oficial a los autores de estos crímenes contra lxs presxs. Exigimos la entrada de la Cruz Roja y de equipos jurídicos internacionales independientes en las prisiones de la ocupación, al tiempo que dejamos claro: todxs y cada unx de lxs presxs deben ser liberadxs, y las prisiones del ocupante deben ser destruidas. Debemos sustituir el aislamiento de lxs heroicxs presxs por el aislamiento de la entidad sionista, desde el boicot a sus productos, a las empresas cómplices, a las instituciones académicas y culturales y a las entidades gubernamentales, hasta la imposición de un embargo total de armas y comercio, con un llamamiento unificado a la acción que impulse la victoria de la Resistencia y de las fuerzas revolucionarias de Palestina y de la región.
¡Libertad para todxs las presas y los presos palestinos!
¡Victoria a la Resistencia!
¡Desde el río hasta el mar, Palestina será libre!
Descubre más desde Samidoun: Red de solidaridad con los presos palestinos
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



