Samidoun celebra la absolución de Amin Abou Rashed, referente de la comunidad palestina y activista humanitario en los Países Bajos, en una causa basada en acusaciones no probadas y campañas de difamación sionistas. Su liberación representa una importante victoria frente a la criminalización de la solidaridad con Palestina y de la ayuda humanitaria destinada al pueblo palestino.
Victoria para Palestina en los Países Bajos: Amin Abou Rashed queda libre tras ser absuelto en un caso contra la ayuda humanitaria
El miércoles 27 de mayo de 2026 —coincidiendo con Eid al-Adha— Amin Abou Rashed, referente de la comunidad palestina y activista humanitario en los Países Bajos, fue absuelto por un tribunal de Róterdam de los cargos de violar sanciones mediante la supuesta “financiación de Hamás”. El tribunal concluyó que las acusaciones no habían sido demostradas y que se sustentaban en afirmaciones sionistas y campañas mediáticas de difamación.
La Red de Solidaridad con las Presas y los Presos Palestinos Samidoun felicita a Amin Abou Rashed, a la Comunidad Palestina de los Países Bajos (PGNL) y todos y todas las activistas y por Palestina en los Países Bajos por esta victoria frente a la represión dirigida contra el movimiento de solidaridad con Palestina.
Este logro adquiere una relevancia especial en el contexto actual, cuando Estados Unidos continúa atacando a organizaciones benéficas —especialmente palestinas, árabes y musulmanas—, así como a movimientos políticos y de derechos humanos que apoyan la justicia en Palestina, mediante sanciones y su inclusión en listas de “terroristas globales especialmente designados”.
Fiscalías de países como Italia y Francia han utilizado este caso como referencia en sus propios intentos de procesar a organizadores comunitarios palestinos y árabes por recaudar fondos destinados a apoyar al pueblo palestino, especialmente a las comunidades más empobrecidas y marginadas de la Franja de Gaza y de los campamentos de refugiados en Cisjordania y Líbano.
La persecución de organizadores de iniciativas benéficas, las sanciones contra organizaciones humanitarias y la congelación de millones de euros destinados a palestinas y palestinos que enfrentan un genocidio reflejan la plena complicidad de las potencias imperialistas en el genocidio sionista en curso contra el pueblo palestino, especialmente en Gaza.
El objetivo de estas políticas es impedir que el pueblo palestino reciba apoyo y ayuda independientes, tratando de forzarlo a la sumisión mediante el hambre o mediante una “ayuda” condicionada y controlada por fuentes oficiales estadounidenses, sionistas o europeas.
Por ello, la absolución de Amin Abou Rashed no representa solo una victoria para el pueblo palestino y para todas las personas con conciencia en los Países Bajos, sino también para quienes apoyan a Palestina y enfrentan la represión en otros lugares, especialmente en Europa.
En junio de 2023, Amin Abou Rashed fue detenido en su domicilio y permaneció casi un año en prisión preventiva, hasta ser liberado finalmente en 2024 debido a su delicado estado de salud y a la negligencia médica sufrida durante su encarcelamiento.
En los Países Bajos, pero también en la Franja de Gaza y en los campamentos de refugiados de Líbano —donde huérfanos, viudas y otras personas vulnerables se habían beneficiado del trabajo de la Fundación Israa y de otras organizaciones con las que colaboraba— se organizaron movilizaciones para exigir su libertad y el fin de esta persecución injusta.
Actualmente, tanto Abou Rashed como su hija y la Fundación Israa siguen sometidos a sanciones estadounidenses, junto con decenas de activistas, organizadores y referentes comunitarios, dentro de una lista que incluye a más de 1.700 personas y organizaciones.
Como señaló el Frente de Róterdam por la Liberación:
“Acogemos esta absolución como una victoria, aunque no sin reservas. Que nadie confunda este momento con una justicia concedida por el propio sistema. En esencia, esta es una victoria arrancada de las fauces de la maquinaria represiva del Estado neerlandés gracias a la firmeza de Amin, a la movilización constante de la comunidad y a la verdad que brilla como un faro sobre la causa palestina”.
El Frente añadió que el Estado neerlandés, con la complicidad de la administración judicial, sometió a Amin durante años a falsas acusaciones, encarcelamiento injustificado, campañas de difamación y graves daños físicos. Esta sentencia, impuesta por la fuerza de una verdad incontestable, no cambia el hecho de que se trata del mismo Estado que intenta estrangular la organización palestina en la diáspora y cortar el flujo vital de ayuda humanitaria hacia Gaza y los campamentos del exilio.
«Esta es una victoria arrancada de las fauces de la maquinaria represiva del Estado neerlandés gracias a la firmeza de Amin, la movilización constante de la comunidad y la verdad de la causa palestina.»
En su fallo, el tribunal afirmó que no existían pruebas significativas de que Abou Rashed “apoyara a Hamás” y rechazó los intentos de la fiscalía neerlandesa —basados en afirmaciones “israelíes”— de equiparar la ayuda humanitaria destinada a Gaza con la “financiación de Hamás”.
Según informó Rijnmond, el tribunal señaló que las pruebas relacionadas con la Mercy Association for Children se basaban en la declaración del supuesto experto en Oriente Medio Ronald Sandee, aunque sus conclusiones se apoyaban únicamente en interpretaciones y no en observaciones directas.
El tribunal indicó que Sandee se remitía a páginas web, artículos de prensa e informes de servicios de inteligencia procedentes de Israel y Estados Unidos, en un contexto de guerra abierta entre Israel y Hamás, por lo que era imprescindible actuar con extrema cautela frente a ese tipo de fuentes.
“No tenemos nada contra los periódicos, pero no vamos a condenar a personas por lo que aparece publicado en un periódico”, afirmó el tribunal.
La acusación se apoyó en Ronald Sandee, un supuesto “experto en Oriente Medio” residente en Estados Unidos desde hace más de dos décadas, conocido por sus intervenciones islamófobas en medios y plataformas de extrema derecha y por basar gran parte de sus “investigaciones” en informes “israelíes” publicados en internet, ampliamente cuestionados por sus errores y sesgos.
Sandee también se había pronunciado públicamente contra Amin Abou Rashed. Su credibilidad terminó derrumbándose ante el tribunal, que reconoció que no podía descartarse que sus conclusiones, o las de las fuentes en las que se apoyaba, estuvieran políticamente o ideológicamente sesgadas.
Este es solo el caso más reciente de una persecución antipalestina que se desmorona en Europa tras quedar expuestas las debilidades de las fuentes “israelíes” utilizadas como supuestas pruebas.
Recientemente, tribunales italianos dictaminaron que los “documentos de inteligencia israelí” presentados sin verificación en el caso de Mohammed Hannoun y sus seis compañeros debían ser excluidos del procedimiento judicial, lo que llevó a la liberación de tres de los siete detenidos palestinos.
La absolución de Amin Abou Rashed constituye además una contundente refutación de este tipo de campañas de criminalización, especialmente porque llega el 27 de mayo, coincidiendo con el decimoséptimo aniversario de la sentencia contra los Holy Land 5 en Estados Unidos, una farsa judicial basada igualmente en informes de inteligencia “israelíes” sin verificar y en “expertos” sionistas e islamófobos para atacar a la mayor organización benéfica musulmana palestina de Estados Unidos.
Hoy, Ghassan Elashi y Shukri Abu Baker continúan encarcelados en prisiones federales estadounidenses, cumpliendo condenas de 65 años por su trabajo humanitario en apoyo a palestinas y palestinos empobrecidos y marginados.
El tribunal consideró a Abou Rashed responsable de haber estado vinculado a la Fundación Israa después de que la organización benéfica anterior con la que trabajaba, la Fundación Al-Aqsa, fuera sancionada entre 2003 y 2011.
Sin embargo, le impuso una condena suspendida de seis meses, teniendo en cuenta que ya había pasado un año encarcelado durante su prisión preventiva. El juez consideró además que había transcurrido demasiado tiempo desde los hechos relacionados con 2011 como para justificar una nueva pena de prisión. Cabe recordar que la Fundación Al-Aqsa salió de la lista de sanciones de la Unión Europea hace más de una década.
Cuando Amin Abou Rashed salió libre, absuelto de unos cargos injustos por los que la fiscalía había solicitado cuatro años de prisión apenas unas semanas antes, fue recibido con abrazos, aplausos y muestras de apoyo por parte de integrantes de la comunidad palestina y activistas solidarios con Palestina que se habían congregado ante el tribunal.
Según diversas informaciones, tanto Abou Rashed como la fiscalía tienen todavía la posibilidad de recurrir el resultado del caso. Sin embargo, esta contundente desautorización judicial de las campañas de difamación sionistas utilizadas como pseudo-pruebas supone un importante revés para la reciente ola de sanciones, represión y detenciones contra organizaciones comunitarias y humanitarias palestinas independientes en el corazón imperialista.
Como señalamos recientemente ante la nueva serie de sanciones estadounidenses dirigidas contra organizadores comunitarios palestinos e internacionalistas como Saif Abu Keshek, Jaldía Abubakra, Mohammed Khatib e Hisham Abu Mahfouz:
“Miles de palestinos, libaneses, yemeníes, iraníes, cubanos y todas aquellas personas que resisten al imperialismo estadounidense o buscan un camino alternativo de desarrollo para sus países son designadas como terroristas y sancionadas; organizaciones de resistencia en Palestina, Líbano y Yemen —e incluso el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica— son catalogadas como ‘entidades terroristas’ o proscritas”.
“En los últimos años, estas designaciones se han ampliado hasta incluir organizaciones de base en el corazón imperialista, como Samidoun, la Conferencia Popular de Palestinos en el Exterior o Palestine Action en Gran Bretaña, organización que ha obligado al cierre de múltiples fábricas de armas ‘israelíes’”.
A medida que el rechazo popular global al sionismo y al imperialismo ha crecido, la respuesta ha sido la misma en numerosos países: represión, criminalización, sanciones, persecución, aislamiento y encarcelamiento.
Ya es hora de que todas las organizaciones palestinas, libanesas y regionales de resistencia —y, con más razón aún, las iniciativas caritativas, comunitarias, activistas y humanitarias— sean retiradas de las llamadas “listas terroristas” en Italia, Europa, Estados Unidos y el resto del mundo.
El pueblo palestino, y todos los pueblos sometidos a ocupación, tienen derecho a resistir, defenderse, liberar su tierra y organizarse para alcanzar esos objetivos.
Hoy, uno de estos ataques represivos —dirigido contra un palestino comprometido que logró recaudar más de 11 millones de euros para los sectores más empobrecidos y marginados de su pueblo— se ha derrumbado frente a la verdad y la firmeza.
En este día de Eid, Samidoun felicita a Amin Abou Rashed, a su familia, a su equipo jurídico, a su comunidad, a sus organizaciones y a todas las personas que lo han apoyado por esta importante victoria judicial, una victoria para Palestina y para la justicia en todas partes.
Samidoun llama a todas las personas libres del mundo a unirse contra la represión y por la liberación de todas las presas y presos palestinos, así como de todas las presas y presos por Palestina, tanto en las cárceles sionistas como en las prisiones imperialistas, hasta la liberación de Palestina, del río al mar.
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