Séptimo día de la Brigada Ghassan Kanafani de Samidoun en Libano

Hoy, 28 de Julio de 2021 la Brigada Ghassan Kanafani ha pasado su séptimo día en Líbano en la ciudad de Saida, en concreto en el campo de refugiados Ain Al-Hilweh.

El campo de refugiados Ain Al-Hilweh está poblado por 100.000 refugiados de los cuales el 90/95% son palestinos. Todos ellos se encuentran en una superficie de 1km cuadrado.

Ahora bien, si bien fue creado en 1948/1949 para refugiar a todos aquellos palestinos que fueron desplazados de Palestina durante la limpieza étnica sionista en 1948, lo cierto es que durante la guerra en Líbano muchos otros refugiados procedentes de otros campamentos, así como también libaneses que habían sido desplazados de sus hogares en el sur, buscaron cobijo en Ain Al Hilweh, que se ha convertido en el mayor campamento de refugiados de Líbano.

La delegación de Samidoun tuvo la oportunidad de reunirse, en primer lugar, con los coordinadores de “Nuwat-Social Solidarity center Association”. Esta organización fue creada en el año 2004 principalmente por jóvenes. Como su nombre indica, “Nuwat” (semilla) nace con el objetivo principal de proveer de servicios educativos a las nuevas generaciones. Sin embargo, con el paso del tiempo fue ampliando su cobertura, hasta alcanzar cuestiones de sanidad, educación, ayuda psicológica, deporte, formaciones políticas, medios de comunicación, formaciones sobre derecho internacional y sobre la cuestión de los refugiados, entrenamientos en liderazgo, etc. En estos momentos tienen en marcha los siguientes programas: un gimnasio para chicas y actividades deportivas; clases extraescolares de refuerzo; programas de educación alternativa que supla las carencias del currículum impartido por los colegios de la UNRWA; atención psicológica y especialmente para mujeres; actividades recreativas; librería y biblioteca; atención y ayuda para mujeres en contextos de violencia machista; cursos para utilización de ordenadores; proveer gas y otras necesidades básicas en los campamentos.

Entre 2013 y 2018, la organización tuvo un papel muy importante también para los refugiados sirios, así como lo tuvieron en 2006 para los refugiados libaneses que huían de otras zonas de Líbano, especialmente del Sur. Esta sería la primera vez que los libaneses tendrían que venir a los campos de refugiados palestinos.

En segundo lugar, la delegación visitó la oficina del Frente Popular para la Liberación de Palestina en Ain El-Helweh. La oficina recibe el nombre de «Abu Saleh al-Assadi», uno de los fundadores del Movimiento Nacionalista árabe y, posteriormente, del Frente Popular. Abu Saleh fue una figura legendaria del movimiento de liberación palestino. En repetidas ocasiones cruzó clandestinamente a través de las fronteras sionistas desde que en 1948 se exilió forzadamente y hasta 1967. Cruzaba para estar con su esposa, que permanecía al otro lado, en la Palestina ocupada.

Él luchó en la revolución palestina de 1936 a 1939; defendió a Palestina durante la Nakba; se unió a la resistencia palestina organizada desde los primeros días y combatió contra la invasión israelí de Líbano en 1982.

La delegación también se encontró con Abu Ali Hamdan, representante del Frente Popular en la región de Saida. Él explicó el rol del Frente en el campamento, así como el papel de las armas en el mismo. Las armas no se enseñan ni se presentan públicamente o diariamente, sino únicamente cuando son necesarias para la defensa del campo y la comunidad ante ataques enemigos. En la oficina nos contaron historias y anécdotas realmente inspiradoras sobre el historial de lucha, así como de los mártires que fueron más allá de las barreras sectarias para confrontar al enemigo.

La brigada también visitó el cementerio de los mártires en el campamento. Así como la tumba de Abu Saleh al-Assadi y la de todos aquellos que dieron sus vidas por el pueblo palestino y por la lucha en la liberación de toda Palestina.

Enseguida, la delegación visitó la tienda de Abu Bayram, un luchador internacionalista tunecino por Palestina. Se unió al ala armada de la revolución palestina y defendió Beirut de la invasión israelí durante la ocupación de la ciudad en 1982. Abu Bayram se mantiene firme en el campo, a pesar de que su hijo perdió la vida ahí. Abu Bayram continúa viviendo en el campo entre la gente y se considera a sí mismo palestino. Él es otro ejemplo más del carácter árabe de la revolución palestina y de su amplio alcance internacional.

La delegación tuvo una reunión con Abo Atieh, director ejecutivo del hospital Al Nedaa.

En primer lugar, es necesario subrayar la situación sanitaria que aborda el campo. En él podemos encontrar tres perfiles de personas si atendemos solamente a la cuestión burocrática. Las primeras, aquellas personas refugiadas que tienen los papeles de su registro en la UNRWA tras haber llegado como refugiados en 1948; las segundas son las que perdieron los papeles y no figuran en registro alguno; y la tercera clase las que no están registradas en la UNRWA. Las dos últimas no tienen derecho a acceder ni ser proveídas por ninguno de los servicios que ofrece la UNRWA, uno de ellos y principal, la sanidad.

Sólo hay un hospital de la UNRWA en Ain El-Hilweh. El problema es que sólo cubre un 50% de los servicios médicos necesarios. Principalmente aquellos relacionados con la atención primaria. Enfermedades y cirugías más complejas, inclusive el cáncer, no son tratados. Las dos clínicas privadas que hay en el campo son muy caras y sólo abren de 9 a 14 horas.

Al Nadaa hospital fue creado en 1986 pero empieza a funcionar de manera oficial en 1988. Hay muchas cosas que lo caracterizan y diferencian, y una de ellas es que reconocen abiertamente ser una organización posicionada políticamente en la izquierda, a diferencia de la mayoría de ellas que dicen ser neutrales. Colaboraron y colaboran con el PFLP y se establecieron con el fin de proveer de salud a través de un equipo de profesionales en el campo. Tienen tanto atención primaria, como salas de hospitalización e ingreso y UCIs. Sin embargo, los médicos palestinos que trabajan en el centro no tienen permitido trabajar en los centros libaneses, ni tampoco sindicarse. Como palestinos, sólo se les permite trabajar en centros de la UNRWA u otros específicamente palestinos. Esto sólo es un ejemplo de las muchas leyes discriminatorias y profesiones prohibidas para los palestinos en Líbano.

En cuanto a la financiación y los costos, hemos de tener en cuenta que si en un centro médico libanés la cita tiene un precio de unas 200.000 libras libanesas, en Al Nadaa hospital cuesta 40.000. (unos dos dólares). Este precio simbólico que pagan los refugiados sirve para mantener el hospital, que usa tanto estas aportaciones como donaciones provenientes de organizaciones internacionales solidarias con Palestina, y también con ayuda de otras organizaciones.

Otra de las características esenciales de Al Nadaa y que forma parte del contexto histórico y político en el que se ha ido desarrollando, es que no sólo trabajan en el sector de la salud; sino también para niños y niñas palestinas. En el último año han sacado adelante tres proyectos enfocados a consolidar la conciencia y el rol político activo en los jóvenes palestinos refugiados. Llegaron a reunir a 2.000 jóvenes procedentes de contextos sociales, familiares y políticos diferentes en un programa que pretendían fortalecer los lazos para una comunidad sana y evitar que caigan en la violencia y la desidia que provoca la calle o que se metan a formar parte de la fuerza de seguridad de alguna facción sólo por el morbo de coger un arma.

Este proyecto incluía todo tipo de formaciones, recalcables aquellas relacionadas con los DDHH, el medio ambiente y un curso específico sobre ley humanitaria e internacional para refugiados palestinos. Al final del curso, se hizo una gran conferencia de evaluación y continuación del proyecto a largo plazo.

Así pues, El Nadaa hospital no representa sólo una infraestructura determinada que provee los servicios necesarios para mantener una salud óptima en el campo; sino que representa un proyecto  que sobrepasa los límites del mero humanitarismo para convertirse en una idea política que busca elevar la lucha palestina al debate y agenda política. Es por ello que consideran fundamental fortalecer las relaciones y la colaboración con otras organizaciones de izquierda a nivel nacional e internacional para presionar y elevar cada vez a un nivel más alto la cuestión de la liberación de Palestina y el retorno de los refugiados.